¿Cómo llegué aquí?
Guía rápida para vivir tus días con intención y salir del piloto automático
La felicidad en el día a día, esa que puedes encontrar hasta en el día más normal, aburrido y mundano posible, viene de hacer las cosas con intención. Es difícil salir del modo automático en un mundo que se mueve tan rápido. Donde prácticamente nada está bajo nuestro control. Resiste ahí. Cuando tomas la decisión consciente de prestar atención y hacer las cosas con intención, todo cambia.
El otro día hablaba con una amiga sobre el hábito de consumir alcohol. Ya sea de manera social, para acompañar la comida, etc. Ambas hemos pasado por periodos de tiempo prolongados (para nosotras) sin tomar. Conversando sobre nuestras experiencias con la sobriedad, llegábamos a la conclusión de que no es que consumir alcohol sea malo en sí (aunque objetivamente no aporta nada, pero no todo tiene que aportar algo), lo malo es que muchas veces lo hacemos en automático.
Te pides una cerveza porque todxs se están tomando una, aunque quizás andas mal del estómago y sabes que probablemente te caería mejor otra cosa. Igual no tienes ganas de tomar porque mañana te tienes que despertar temprano o tienes un día pesado por delante y sabes que cuando consumes alcohol no duermes bien. Pero aún así lo haces porque no lo piensas demasiado. Por costumbre. A veces, porque vas en automático.
Este es tan solo un ejemplo de cómo muchas veces, no le ponemos intención a las cosas. Y a la larga, eso genera un malestar más profundo. Es un síntoma de algo más grande, difícil de nombrar.
Cuando te pones a pensar en el por qué sí hacer las cosas, te darás cuenta que todo lo que hagas lo disfrutarás más. No desde un deber (incluso las cosas que sí son un deber) sino desde esta practicidad, de encontrar que todo tiene una razón de ser.
Me siento a escribir porque quiero construir una carrera alrededor de la escritura, porque quiero compartir algo, no pensando en que tengo un deadline. Me levanto a hacer ejercicio porque cada vez puedo cargar más peso, porque me gusta sentirme fuerte, porque disfruto más mis días cuando los comienzo así. No porque quiero castigarme. Maquillarme porque me gusta cómo me veo, vestirme para expresarme, sacar a pasear a Ramona (mi perra) porque la amo y quiero cuidarla.
La lista continúa, y puede ser tan mundana o tan enorme y especial como tú quieras.
Hoy te compartiré algunas prácticas que a mí me han ayudado a salir del modo automático, para que en unos años no despiertes y te preguntes: ¿cómo llegué aquí?
Hacer una práctica de journaling en las mañanas. Puede ser una práctica guiada, como la que encontrarás en uno de mis posts pasados: junio con j de journaling. O puede ser tan solo escribir la intención que le quieres poner a tu día.
Al estar fuera de casa, observar lo que sucede a tu alrededor. Prestar atención. A los árboles, a los ruidos, a las personas. Escuchar sus conversaciones. Fijarte en las flores. El musgo. Sentir el calor, el frío. El sudor en tu frente. Estar atenta.
Desconectarte. Limitar tu tiempo en pantalla. Duro y dale con eso, pero sí sirve en verdad. Es muy bonito compartir la vida, pero la vida es lo que sucede allá afuera. No a través de una pantalla.
Tómate un momento (o los que necesites) para anclarte al presente. ¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué lo estoy haciendo? ¿Para qué lo estoy haciendo? Puede sonar un poco obvio, pero hacer esas pausas durante tus días te devolverán un poco de conciencia.
Haz algo que disfrutes todos los días. Tomar un café, un té. Leer un rato. Dibujar, pintar. Ver una serie. Hacer ejercicio. Sin importar que sea, pero que ese rato sea solo para ti. Sin interrupciones. Sin mirar el teléfono.
Ponerle intención a tus acciones. No tienes que escribirla en ningún lugar, pensarla y tenerla presente es suficiente. A la mayor cantidad de cosas que puedas, pero sobre todo cuando algo te genere resistencia. Es una manera de re-significar las pequeñas acciones y ayuda a darles un sentido.
Estas son algunas de las cosas que intento hacer día con día y que realmente siento que me han ayudado a dejar de hacer las cosas en automático. Es importante recordar que, por más especiales que sean esos días fuera de lo normal: en donde hay noticias emocionantes, viajes, visitas, eventos, etc. Esos días no constituyen the big picture de nuestras vidas.
Es el día a día, lo que define cómo vivimos nuestra vida. Es el día a día lo que hace que una vida sea feliz. No vivas solo para esos eventos extraordinarios. Vive, aprovecha, disfruta, tanto como te sea posible, siempre.
—sofirn





ay me gustó mucho <33 me pasa que siempre voy muy rápido y es complicado estar tan presente, pero q lindo recordatorio de q se puede hacer diferente! gracias amiguita 🫶🏻